Había coleccionado dentro de un frasco todas las lágrimas que lloré a amores pasados. Tenía la creencia de que era ese líquido el que traería consigo la cura del desamor. Pero no era así.
La cura estaba en ti, en el amor que sin condiciones me ofreciste desde el primer momento de nuestra historia.
Experimento la felicidad en estado puro a tu lado; nada me alivia, ni me reconforta más que tu sola presencia. Tus palabras me llenan el alma, y alimentan mi corazón.
El miedo ha ido retrocediendo poco a poco; el miedo al dolor, al fracaso... contigo las posibilidades se reducen al máximo, y no temo experimentar.
Eres la medicina ideal que ha logrado curar las heridas, el hilo con el que he ido cosiendo de a poco las ilusiones rotas del pasado, la fuerza que me hace continuar por el sinuoso camino de la vida.
Haces que las cosas más simples se tornen un poco más interesantes, y siempre tienes una respuesta a cada pregunta. Compartes conmigo esa visión diferente de la vida, y haces que te extrañe a cada instante.
Provocas que me sonroje y que calle cuando dices cosas lindas...Y no es que no valore tus palabras, es que a veces no encuentro las adecuadas, las que correspondan a tanto cariño.
Debo confesarte que a veces me asusta la intensidad con la que me quieres... A veces pienso que es imposible que tanto cariño pueda crecer en tan poco tiempo, pero de nuevo llegas y me convences de que es posible. Todo es posible mientras estoy a tu lado.
Quiero seguir escribiendo junto a ti esta historia que apenas comienza. No tengo duda alguna de que la nuestra es una historia de muchos capítulos...
Y espero que así sea
Te quiero <3
JUDITH
